(El siguiente texto trata sobre un músico, no es una biografía ni un estudio, sino una presentación que invite a conocer al que no sepa nada de Messiaen, y que recuerde su presencia al que ya lo conozca; he intentado que resulte ameno, evitando cualquier referencia "técnica" que pueda resultarles complicada, espero que disfruten leyéndolo tanto como yo al escribirlo :D )
Bueno niños y niñas... hoy vamos a hablar del compositor francés más relevante en todo el siglo XX, se trata de Olivier Messiaen, quien situó un antes y un después en la historia musical del pasado siglo. Messiaen no sólo es terreno perteneciente al mundo de los melómanos, ya que Björk declaró que se trataba de uno de sus músicos favoritos, en EEUU cerca de Salt Lake City se le da a una montaña el nombre de Messiaenax, y a más de un especialista en el canto de los pájaros debe sonarle el nombre de Messiaen.
Messiaen nace el 10 de diciembre de 1908 en la región francesa de Aviñón, y muere el 28 de abril de 1992. Su madre era poetisa y por el nacimiento de su hijo escribe un libro de poemas cuya riqueza en imágenes y emociones influyen en su hijo de por vida. Más tarde, el pequeño Messiaen comenzará a leer todo el teatro de Shakespeare a los 8 años, (declamándolo a un único espectador... su hermano Alain).
La primera composición de Messiaen tiene lugar en 1916, y se trata de una pieza para piano llamada "La Dame de Shalott". Dos años más tarde se le regala una partitura de "Pelléas et Mélisande", de Debussy (otro renovador del lenguaje sonoro), hecho que da pie al joven músico a decidir sobre su futuro.
Tras estudiar en el Conservatorio de París y salir de allí con cinco primeros premios, Messiaen decide proseguir por su cuenta sus estudios y se dedica a examinar con detenimiento la rítmica hindú, la métrica griega, el canto llano (algo que había llamado la atención a Debussy), la acentuación de Mozart (circula por ahí un análisis detallado de los conciertos para piano del músico austríaco), la rítmica de Debussy, Stravinsky y otros músicos modernos.
Olivier Messiaen fue ornitólogo también (fue presidente de la Organización Mundial de Ornitólogos), y su pasión por el canto de los pájaros se vio reflejada en el estudio de todos los pájaros de Francia, clasificados por regiones, pájaros del campo, de los bosques, montañas, costas, pantanos, etc. La obra "Cataloque des oiseaux" (1958) que consta de 7 libros de piezas para piano (con una endemoniada dificultad técnica), es un ejemplo de ello, aunque no hay que entender dicha obra como un estudio científico, sino como una expresión poética de la naturaleza con una intención artística. De esta forma se explica que muchos pasajes de este "catálogo", describan (en un sentido musical claro está) el paisaje y el medio ambiente donde se encuentre el ave, encima del pentagrama podemos ver explicaciones como "el pájaro bate sus alas", "la noche", o "ondulaciones del agua".
Esta imagen (tomada de
esta pagina japonesa dedicada a partituras ) servirá de ejemplo.
En 1931, nuestro amigo Messiaen fue nombrado organista del gran órgano de la Trinité, de París. Aparte de su afición a este instrumento (para el que compuso una gran cantidad de obras), hay que destacar su fe en la religión cristiana, que también tuvo su eco en su música, aunque no compuso misas, Messiaen escribió Liturgias, Salmos y demás obras de "tipo religioso", aunque en las obras supuestamente "más profanas" se hace referencia a su cristianismo y a voces bíblicas como por ejemplo obras como el "cuarteto para el fin de tiempo" (escrito cuando el músico francés era prisionero de guerra en pleno apogeo del nazismo), o la ópera San Francisco de Asís.
La pedagogía también tiene su lugar en la vida de Messiaen, ya que compositores importantes como Pierre Boulez (uno de los principales promotores de la música contemporánea y un continuador del serialismo posterior a Anton Webern), Karlheinz Stockhausen (desarrollador de la música estocástica, revolucionario en sus ideas sobre el arte de combinar sonidos... y por cierto aparece el quinto por la izquierda en la primera fila en la portada del álbum "Sgt. Pepper´s Lonely Band" de los Beatles), Iannis Xenakis (ingeniero francés, especialista en la distribución espacial de la música y amigo de Le Corbusier), e Yvonne Loriod (pianista de renombre internacional que estrenó muchas obras de Messiaen) quien acabó convirtiéndose en su segunda esposa y fue una influencia importante para el desarrollo del estilo de Messiaen.
Lo primero que podremos sentir al oír algo de Messiaen es como una mezcla, un conjunto de cosas, esto puede deberse a dos cosas: una, la riqueza armónica de la música del maestro francés, quien podía pasarse una gran cantidad de tiempo pensando en qué acorde era el adecuado para una nota, es difícil describir la sensación que produce su música, y es posible que pensemos en la palabra "sensual", aunque podría no ser la adecuada (después de todo a Messiaen le irritaba enormemente este tópico que caía sobre su música, a lo que él respondía que estaba "bien armonizada y bien orquestada") ya que no hay arabescos ni artificios que pretendan seducir nuestro oído, sino más bien una sólida construccion con elementos de todo tipo que buscan un estado de armonía totalmente nuevo; la otra posibilidad podría ser la creencia firme de Messiaen en el binomio color- música ("escucho los colores, veo la música" decía Kandinsky), que pretendía desarrollarse en cada pieza sin llegar a los experimentos "mecánicos" de Scriabin (quien creó un piano que emitía luces según las notas que se tocaban).
Y es que la música de Messiaen es todo un esfuerzo de integración que rebosa individualidad, y que basta con asomarse a su música, tan heterogénea y fascinante. Messiaen es una puerta para entender las concepciones de la música de nuestro tiempo, obras como la sinfonía Turangalîla, el cuarteto para el fin de tiempo, el catálogo de pájaros, las veinte miradas sobre el niño Jesús y otras muchas más que completan el legado artístico de Olivier Messiaen.